Viernes, 30 de Diciembre de 2011 14:58
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Juan Orlando Hernández, el joven presidente del Congreso Nacional que ha sido elegido por los cibernautas de diario LA TRIBUNA como el Político del Año 2011, empezó a trabajar desde que era un niño allá en la aldea Río Grande, Gracias, el pueblito donde nació hace 42 años.

“Le tocaba despertarse a las cuatro de la madrugada para ir a ordeñar vacas a las fincas –cuenta uno de sus hermanos mayores-. Juan tenia unos ocho años y ya realizaba labores de hombres”.

Hoy se sigue despertando temprano –usualmente a las cinco de la mañana-, para realizar sus ejercicios en la caminadora y levantar pesas en su casa o a campo abierto cuando está en Gracias.

Por eso es que a veces, cuando lo llaman de una emisora para pedirle una opinión, se puede escuchar que está agitado… Es porque está en plena rutina de ejercicios.

Sobre aquellos tiempos de su niñez en Gracias, sus hermanos recuerdan que luego de las largas faenas de trabajo, el pequeño Juan Orlando se sentaba en el patio de su casa junto a los jornaleros de la finca y escuchaba sin perder detalle las leyendas populares del Cadejo, la Sucia y el Duende.

Por la madrugada, cuando le tocaba recorrer un largo camino para ordeñar las vacas, recordaba con terror aquellas historias de aparecidos y los pelos se le ponían de punta pensando que se iba a encontrar al Duende o al mismísimo Cadejo.

“Pero un día tome la decisión que iba a cruzar las dos quebradas que me separaban de mi destino sin miedo y desde ese momento jamás volví a sentir esa sensación de angustia”, recuerda el presidente del Congreso Nacional.

De hecho, la valentía es parte de la personalidad de Juan Orlando Hernández. Esa forma de ser se puede ver en muchas de las decisiones que le ha tocado tomar como político a pesar de la oposición de sectores poderosos e influyentes de la sociedad hondureña.

HIPERACTIVO

Sus allegados describen a Juan Orlando (no lo llaman por el pomposo título de Presidente o de abogado), como una persona disciplinada, leal, valiente y trabajadora. Puede estar todo el día en actividad y nunca se cansa. Es costumbre que se acueste a altas horas de la noche y aparece a la mañana siguiente lleno de energía.

Sus hermanos también destacan esa hiperactividad diciendo que “Ese cipote nunca se estaba quieto, ja, ja, ja. Podía estar toda la mañana trabajando en la finca y apenas regresaba y empezaba a molestar. Le gustaba puyarles las costillas y salía corriendo para que no lo alcanzaran”.

De ordeñar vacas, cultivar café y declamar poesía en la escuela pública, Juan Orlando Hernández viajó a San Pedro Sula para estudiar en el Liceo Militar del Norte. Para doña Elvira, ver a su niñito marcharse de la casa fue un golpe duro que la hacía llorar con frecuencia.

Allí, en el Liceo Militar, reforzó los valores de disciplina y lealtad que le inculcara Juan Hernández Villanueva, su padre, el hombre que él venera con tanta devoción.

Se siente orgulloso de sus orígenes y de haber nacido en la aldea de Río Grande. “Sigo siendo aquel indito lenca, no he cambiado”, señala.

EL JEFE

Las personas más allegadas describen al presidente del Congreso Nacional como un jefe que nunca grita ni recurre a malas palabras para llamar la atención, y que cancela cualquier evento, por importante que sea, para estar con sus cuatro hijos.

Le gustan los perros. Su favorito es Tigre, un bóxer que se echa a sus pies, mientras él lo acaricia y le platica. “Cuando está con Tigre parece un niño, se le nota el brillo de felicidad en los ojos”, dicen los que trabajan con él.

La mano derecha de Juan Orlando Hernández se llama Ana García. Es abogada de profesión y la esposa en la que se refugia en los momentos difíciles. Con ella también ha formado un dúo que impulsa varios programas sociales desde el Congreso Nacional.

Como directora de la Oficina “Vida Mejor”, Ana García encabeza cuatro proyectos que han tenido un gran impacto en el pueblo hondureño: las Artesanas Lencas; las Microempresarias de la Tortilla; los Eco-Fogones y las Aulas Digitales.

Dichos programas generan empleos (las Artesanas Lencas incluso tienen una tienda en Tegucigalpa donde venden productos que cuatro prestigiosos diseñadores elaboran con telas proporcionados por mujeres de Intibucá, Lempira y Copán) y fortalecen la educación a través de las Aulas Digitales, que dotan con computadoras e Internet a escuelas publicas del país.

La educación y el empleo son dos de los tres los temas que dominan su agenda. De esa pasión nacerá la Ley Fundamental de Educación, misma que tomó forma luego de que diferentes sectores (maestros, padres de familia, estudiantes, iglesias, sindicatos, universidades y pueblos indígenas, entre otros), se sentaran en las Mesas de Concertación. El documento sería socializado y validado en los 18 departamentos del país.

LA SEGURIDAD

El otro tema en la agenda de Juan Orlando Hernández es la seguridad. Esto lo ha llevado a tomar decisiones a pesar del costo político que las mismas podrían acarrearle o las amenazas a su propia vida.

La Tasa de Seguridad (de la que saldrán fondos para apoyar programas de prevención y para dotar de logística a la Policía y a las Fuerzas Armadas); la nueva oficina de Supervisión de la Carrera Policial (que sustituye a la antigua de Asuntos Internos); la Ley de Escuchas para intervenir las llamadas de los delincuentes y el Decreto que prohíbe a dos personas en motocicleta son algunas de las medidas tomadas en su mandato.

Cosa curiosa, por primera vez en la historia del Congreso Nacional, las decisiones han sido tomadas con un 95 por ciento de unanimidad. Sus allegados lo atribuyen a que “Juan Orlando es un político conciliador que rehúye la imposición de ideas”.

Como presidente del Legislativo, Hernández decidió crear el Canal 20 ya la página web para que el pueblo hondureña pueda seguir en vivo lo que en el hemiciclo se discute y aprueba. Atrás quedaron los tiempos en los que muchas leyes eran aprobadas en el misterio.

El lugar donde más cómodo se siente en su casa de Gracias. “Sigo siendo aquel lenca de pelo parado”, dice Hernández con orgullo. Y sigue siendo un hombre valiente que no arruga al momento de tomar decisiones.

“Recuerdo que cuando el Referéndum y el Plebiscito, a Juan Orlando lo atacaban duro en algunos medios de comunicación y lo insultaban en su Facebook. A mi me preocupaba eso y un día le pregunté si no le preocupaba que tuviera un costo político”, dice uno de sus asistentes.

Hernández se levantó, se acercó a su asistente, lo abrazó y le dijo: “Aunque esta decisión me afecte políticamente, tenemos que ser valientes porque es lo mejor para el pueblo de Honduras”.

Ultima modificacion el Viernes, 30 de Diciembre de 2011 15:03

comentarios 

 
#1 Catracho Valiente 09-01-2012 07:56
Una familia de 4 personas ahora pagara por salir y entrar al pais $ 275.20 dolares o Lps. 5,283.78 con esta nueva "tasa" impuesta. Por que no aceptaron la propuesta de El Salvador de la trasnferencia de tecnologia GRATUITAMENTE que ellos ofrecian? POR PICAROS Y DELINCUENTES QUE SON EN ESPECIAL EL HIJO DEL DELINCUENTE QUE AHORA ES MINISTRO el chelito jodido. Este gobierno va peor que el de Mel y eso ya es mucho decir
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